Tu Radio Jóven con todos tus éxitos favoritos 24 horas al dia.

Condenado a muerte en Japón el autor de una matanza en un centro de asistencia a discapacitados

Japón es uno de los pocos países industrializados que mantienen en su legislación la pena de muerte, que se reserva habitualmente en el país para asesinatos múltiples, aunque también ha llegado a aplicarse en casos de tortura o secuestros. Todas las condenas se ejecutan por ahorcamiento, empleando el método de la caída, de modo que una mayoría de los convictos sufre una muerte rápida a causa de una rotura de cuello. Esta pena mantiene un enorme apoyo social en Japón. Más de un 80% de la población se manifestó a favor en la última encuesta de la Oficina del Gabinete, que data de noviembre de 2019. Solo un 9% de los consultados se declararon abolicionistas. El año pasado, Japón ejecutó a 15 reos.

Desde 1945 (final de la II guerra Mundial) no se había producido en el país nipón un asesinato múltiple tan grande.

El autor, Satoshi Uematsu, exempleado de la residencia Tsukui Yamayuri, asaltó en 2016 este centro de asistencia de discapacitados, asesinando mientras dormían a 19 residentes e hiriendo a otras 26 personas con varios cuchillos y será ahorcado, el método habitual con el que la pena de muerte se aplica en Japón.

Uematsu reconoció los hechos y declaró que lo hizo porque la gente con discapacidad mental “no tienen derechos humanos”, “los discapacitados solo crean infelicidad” y que su intención era “erradicarles”.

La defensa se había excusado en el estado mental argumentando que había sufrido un desorden psicótico en el momento del ataque por el uso de marihuana y que sufría así mismo de enfermedades mentales. En los análisis de sangre realizados con posterioridad, se encontraron en la sangre de Uematsu altos niveles de THC, principal constituyente psicoactivo del cannabis.

Por otro lado, la fiscalía había solicitado la pena de muerte dado el gran número de víctimas y la reiteración de los comentarios discriminatorios vertidos por el acusado contra los discapacitados a lo largo del proceso judicial. El juez les dio la razón sentenciando que “Lo sucedido fue premeditado y hay pruebas suficientes que atestiguan que existía un enorme deseo de matar”. “La maldad fue extrema”.

Imagen de Satoshi Uematsu tras ser detenido en 2016.

Uematsu al ser detenido

En la noche del 26 de julio de 2016, se introdujo en el centro mientras los residentes y empleados dormían. Armado con varios cuchillos, asesinó a 10 hombres y nueve mujeres de edades comprendidas entre los 19 y los 70 años, e hirió a otros 24 internos y dos trabajadores sanitarios. Acto seguido, condujo su automóvil hasta la estación de policía más cercana, donde se entregó tras confesar los múltiples crímenes. “Es mejor que la gente con discapacidad desaparezca”, declaró entonces en comisaría. Los agentes encontraron en el interior de su coche una mochila llena de cuchillos y otras armas blancas. Los asientos del vehículo, además, estaban cubiertos de sangre.

No ha mostrado en ningún momento remordimientos por lo sucedido. Durante su reclusión llegó a expresar su admiración por Adolf Hitler y su propósito de “mejorar la raza”. “[Yo] Tenía que hacer lo que hice por el bien de la sociedad”, añadió en declaraciones al diario Mainichi Shimbun. Además había llegado a enviar una carta al presidente de la Shugjin, la Cámara de Representantes de Japón, urgiendo al Gobierno a introducir la eutanasia para gente con discapacidad. Incluso ya había sido retenido en un centro psiquiátrico, del que fue liberado apenas 12 días después, cuando los médicos establecieron que consideraban que Uematsu era inofensivo y no representaba un peligro para la integridad de otras personas.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

X