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EXPLICACIÓN SOBRE EL FINAL DE “EL HOYO”, LA GRAN PROMESA DE NETFLIX

Hay tres clases de personas: los de arriba, los de abajo, los que caen…”, y “en El Hoyo, cada uno es muy libre de decidir lo que quiera”, afirma el inolvidable Trimagasi, algo que seguramente le parecería tan obvio como a los que abogan por el sistema representado en la metáfora mordiente de esta película y la falta de derechos sociales con protección de los estados, en aras de una libertad de la que solo gozan los que tienen la sartén por el mango o medios disponibles para ello. No obstante, y sea como fuere, en esta ficción cinematográfica cautivadora que es El Hoyo, cada espectador sí es libre para decidir de qué manera interpretarla.

Para empezar, la primera secuencia del filme transcurre en la cocina. Pero contemplamos con cautela la tremenda bronca del chef quisquilloso en el minuto treinta y seis. El propio Gaztelu-Urrutia nos da una pista en su conversación con Digital Spy: “Realmente, filmamos un final distinto con la chica que llega al primer nivel, pero lo sacamos de la película”. En el montaje que estaba planeado no había duda posible de que Mali es real y Goreng no alucina con el nivel 333, pero cortaron esa última escena reveladora en posproducción. Así que la bronca del chef está en ese minuto probablemente porque ahí estaba desde el principio, y tampoco era crucial.

Si el 333 no existiese, por otra parte, la diabólica planificación referencial de El Hoyo como los círculos del infierno de Dante Alighieri en su simbólica Divina comedia (1321) —con sus tres cánticas que se dividen en treinta y tres cánticos cada una, de estrofas con tres versos endecasílabos, más el cántico introductorio (el nivel cero, ya que el sótano oscuro no cuenta como nivel)—, se quedaría coja si solo está en la mente de un agonizante Goreng.

Hay dos razones por las que la interpretación más correcta de la película es sin delirios pre mortem del prota sobre una cría inexistente: en caso de que la temblorosa estupefacción y la ira del chef se debiese a que la panacota ha regresado intacta por el pelo que le cayó y esta escena fuese un crucial flashforward, no tendría ningún sentido colocarla en mitad del metraje y no al comienzo para convertir El Hoyo en una narración in extremis, que se inicia por el final y el resto se cuenta con un fashback enorme para que su relevancia esté clarísima. Y multitud de ejemplos así podemos recordar.

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