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LAS REFORMAS DE GORBACHOV CAUSARON LA CAÍDA DE LA URSS

La Guerra Fría llevaba librándose treinta y cinco años cuando al llegar los ochenta ocurrieron acontecimientos decisivos que supusieron el fin de la URSS y el futuro de una Rusia no comunista al comienzo de los años noventa. Tras el triunfo del bloque comunista en Vietnam, Ronald Reagan fue elegido presidente de Estados Unidos en 1980 y decidió incrementar la capacidad militar con el fin de enfrentarse a los soviéticos si era necesario. En la URSS, Mijaíl Gorbachov ascendió en 1985 a secretario general del Partido Comunista.

Gorbachov llegó al poder en un momento muy crítico para el gigante soviético, pues su economía planificada se sumía en el estancamiento, entre otras cosas, con buena parte de sus recursos destinados al esfuerzo bélico. En efecto, por aquel entonces, americanos y soviéticos estaban enfrentados en Afganistán, respaldando respectivamente a las guerrillas islamistas (muyahidines) y a la República Democrática. Para hacer frente a los problemas, Gorbachov impuso tres grandes políticas: 1) Perestroika (reestructuración del sistema socialista para asegurar su conservación, lo que incluía una democratización); 2) Glasnost (transparencia de la información) y 3) Uskoréniye (aceleración del desarrollo socio-económico).

En un principio, el nuevo líder, abierto al diálogo diplomático y a la reducción de gastos militares, se ganó una buena reputación internacional. No obstante, aparecieron resistencias internas en las repúblicas soviéticas que principalmente se debían al rechazo de las medidas anteriores o bien a la no llegada de las mejoras prometidas. Como resultado, muchas repúblicas soviéticas apostaron por la independencia, a lo que Gorbachov les concedió crecientes autonomías. Por su parte, los partidarios del sistema comunista tradicional prepararon un golpe de Estado en agosto de 1991.

Entretanto, los países de Europa oriental consiguieron suprimir la vigilancia soviética. Esto se debió principalmente a la legalización y posterior triunfo del sindicato Solidaridad en las primeras elecciones libres de Polonia y al derribamiento del Muro de Berlín. Como parte del golpe contra Gorbachov, éste estuvo retenido en su residencia de Crimea hasta que Boris Yeltsin, presidente de Rusia, consiguió frenar a los golpistas. Gorbachov creó una Comunidad de Estados Independientes (CEI), pero algunas de las repúblicas soviéticas se negaron a participar, conllevando a la independencia de todas ellas y a la dimisión de Gorbachov.

Yeltsin declaró ilegal el Partido Comunista soviético y emprendió nuevas reformas, como la privatización de la economía, que transformaron a la República Soviética de Rusia en la Federación Rusa. Los defensores del comunismo, que controlaban el Parlamento, no aceptaban los nuevos planes, a lo que Yeltsin respondió tomando el Parlamento con el ejército e imponiendo una Constitución en 1993 con la que fue elegido presidente democráticamente en 1996.

La actual Rusia ha heredado tanto ventajas como problemas de la antigua Unión Soviética: es una gran potencia nuclear y militar pero su sector industrial se ha quedado obsoleto, algo que quedó manifestado en el accidente de Chernóbil en Ucrania, acaecido en 1986. Cabe mencionar que los renegados que se oponían al nuevo sistema de la Federación se agruparon en mafias poderosas que hoy en día siguen siendo amenazantes.

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