La formación de Santiago Abascal atraviesa una de sus crisis internas más profundas tras la suspensión de militancia de Antonio Budiño Carballo, general retirado del Ejército de Tierra y ex candidato de Vox en Pontevedra, que ha quedado inhabilitado para ejercer cargos orgánicos durante los próximos cuatro años.
El desencadenante fue su firma en febrero de la llamada “Declaración de Barajas”, un manifiesto suscrito por más de un centenar de afiliados y cargos intermedios reclamando mayor transparencia y la celebración de un congreso extraordinario para “recuperar los valores originales” del partido.
De la campaña de 2019 al desencanto
En la precampaña de las elecciones generales de 2019, Vox incluyó a Budiño –General de División desde 2013– en lo alto de su lista por Pontevedra con el objetivo de asociar la imagen de disciplina militar, la institución más valorada según el CIS, con los postulados del partido. Sin embargo, el distanciamiento de la cúpula se inició apenas unos meses después, cuando el general comprobó “una deriva interna” que, en su opinión, contradecía los estatutos fundacionales.
La “Declaración de Barajas” y la respuesta de VOX
A comienzos de este año, Budiño y otros discrepantes elaboraron un texto exigente: reclamaban que Abascal respondiera públicamente por la gestión y que convocara una Asamblea Extraordinaria para “revisar en profundidad la estructura de mando”. La contestación de la dirección no se hizo esperar: todos los firmantes fueron investigados por “deslealtad” y “daño a la imagen” de Vox, abriéndoseles expedientes disciplinarios.
El pasado viernes, el general recibió la notificación oficial: cuatro años sin militancia y sin opción a ocupar cargos internos.
En su único comunicado tras la sanción, difundido en la red social X, Budiño arremete contra la “meritocracia del gimnasio” que, a su juicio, ha sustituido a los procedimientos formales de promoción. Según él, están premiando la servidumbre y apartando a quienes fueron leales. «Este no es el Vox que yo defendí”, asegura el ex militante.
El general describió cómo, tras las generales de 2019, se “incorporaron personas por afinidad personal” antes que por experiencia o trayectoria, convirtiendo el partido en “un club de amistades cerrado”.
No es la primera dimisión en VOX
El caso de Budiño se enmarca en una serie de abandonos de voces significativas dentro de Vox. Entre quienes han declinado seguir militando se encuentran el general Agustín Rosety y Rubén Manso, así como figuras políticas como Iván Espinosa de los Monteros, Rocío Monasterio, Juan Luis Steegmann y Macarena Olona, todos ellos críticos con la gestión interna y los nombramientos “por cuotas de amistad”.