Los vallecanos remontan en la segunda parte y consiguen avanzar en la Copa del Rey
El Rayo Vallecano logró una victoria importante frente al Granada y confirmó su pase a los octavos de final de la Copa del Rey. El encuentro se disputó en el estadio Nuevo Los Cármenes y dejó claro que el conjunto visitante supo competir mejor en los momentos clave del partido.
Desde el inicio, el Rayo mostró una actitud decidida. El equipo salió al campo con intensidad, presionando alto y buscando dominar el ritmo del juego. Esta propuesta dificultó la salida de balón del Granada, que tuvo problemas para encontrar espacios y generar peligro en los primeros minutos.
Durante la primera parte, el Rayo Vallecano se hizo dueño del centro del campo. La circulación del balón fue fluida y las llegadas al área rival comenzaron a repetirse. Aunque el Granada trató de responder con ataques por las bandas, le costó finalizar las jugadas con claridad.
El primer gol llegó tras una acción bien trabajada. El Rayo encontró un hueco en la defensa local y aprovechó la oportunidad con una definición precisa dentro del área. El tanto dio tranquilidad al equipo madrileño y obligó al Granada a cambiar su planteamiento. Tras el gol, el partido ganó intensidad. El Granada intentó reaccionar con mayor presencia ofensiva y buscó el empate con centros y disparos lejanos. Sin embargo, la defensa del Rayo se mostró segura y bien organizada, evitando situaciones de verdadero peligro.
En la segunda mitad, el conjunto andaluz adelantó líneas y asumió más riesgos. Esto dejó espacios que el Rayo supo leer con inteligencia. El equipo visitante mantuvo la calma y esperó su momento para sentenciar el encuentro. El segundo gol llegó tras una recuperación en campo rival. El Rayo salió rápido al contragolpe y resolvió la jugada con eficacia. Este tanto fue decisivo y prácticamente cerró el partido, ya que el Granada acusó el golpe y perdió claridad en ataque.
A partir de ese momento, el Rayo se centró en gestionar el resultado. El equipo redujo riesgos, controló la posesión en fases clave y evitó que el rival pudiera meterse de nuevo en el partido. El trabajo defensivo y la concentración fueron fundamentales en el tramo final.
El Granada lo intentó hasta el final, empujado por su afición, pero se encontró con un rival bien plantado que no concedió oportunidades claras. La falta de acierto en los metros finales fue uno de los factores que impidió al conjunto local cambiar el desenlace.
Con esta victoria, el Rayo Vallecano confirma su buen momento y se mete en los octavos de final de la Copa del Rey con confianza. El triunfo refuerza la moral del equipo y demuestra su capacidad para competir lejos de casa en una competición exigente.
Para el Granada, la eliminación supone un golpe, aunque el equipo deberá centrarse ahora en sus próximos objetivos. El partido deja aspectos a mejorar, especialmente en la creación ofensiva y la definición.
El Rayo ya espera rival en la siguiente ronda con ilusión y ambición. La Copa del Rey sigue siendo un escenario atractivo para el conjunto madrileño, que quiere prolongar su camino y seguir creciendo como equipo.