El artista puertorriqueño presentó un espectáculo vibrante, con invitados sorpresa, homenaje a su cultura y reacciones diversas del público y del presidente Trump
Bad Bunny fue el centro de atención en el Halftime Show del Super Bowl 2026, celebrado en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California. Su actuación combinó música, cultura latina y momentos visuales impactantes que sorprendieron a millones de espectadores de todo el mundo.
El cantante abrió el espectáculo con su éxito Tití me preguntó y siguió con otros temas conocidos como Yo perreo sola, Voy a llevarte pa’ PR y DtMF. Su presentación duró alrededor de 14 minutos y estuvo llena de energía y ritmo.
Desde el primer momento, Bad Bunny quiso mostrar partes de su historia y su cultura. En el escenario se vieron imágenes que recordaban escenas de Puerto Rico, como carritos de comida callejera y plantaciones de caña de azúcar. También se recrearon juegos populares y una escena que parecía una boda, lo que añadió un toque festivo y cercano a sus raíces.
El artista cerró su presentación con un mensaje de unidad: “Together we are America”, acompañado de banderas y símbolos que representaban a distintos países de América. Este momento fue de los más comentados y aplaudidos por el público.
La actuación incluyó varias apariciones inesperadas. Lady Gaga subió al escenario para cantar en versión salsa, y Ricky Martin también interpretó parte de su repertorio. Además, personalidades como Pedro Pascal, Cardi B, Jessica Alba, Karol G y Young Miko acompañaron al artista desde el escenario y entre el público, aportando un extra de emoción y sorpresa para los fans.
Estas colaboraciones hicieron que el espectáculo fuera más diverso y mostraran distintas vertientes de la música urbana y latina.
El show generó reacciones muy distintas. Muchos espectadores celebraron la presentación como un hito para la cultura latina y destacaron la forma en que Bad Bunny incorporó elementos de identidad y comunidad en un evento global.
Sin embargo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, criticó la actuación. La describió como “uno de los peores Halftime Shows de la historia” y dijo que “nadie entiende una sola palabra”. Sus declaraciones generaron debate en redes sociales y medios de comunicación.
La participación de Bad Bunny en el Super Bowl fue mucho más que un concierto. Fue una declaración de cultura y estilo, una celebración de la música urbana y un momento cargado de simbolismo para millones de personas. La combinación de ritmo, diversidad de invitados y elementos visuales hizo que su actuación fuera uno de los momentos más comentados de la noche.
El Halftime Show volvió a demostrar que no es solo entretenimiento deportivo, sino una plataforma donde la música y la cultura se encuentran ante una audiencia global.