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LA VICTORIA GRIEGA SOBRE PERSIA FUE DECISIVA PARA EL MUNDO ACTUAL

La dinastía aqueménida de Persia trató de someter a las ciudades-estado griegas, que unidas vencieron al invasor, pero de no haber ganado, los acontecimientos futuros serían muy diferentes a los reales

Entre los años 492 y 449 antes de Cristo tuvo lugar una serie de guerras que enfrentaron a las ciudades-estado griegas contra el Imperio persa aqueménida que deseaba anexarse el mundo helénico en torno al mar Egeo. Sorprendentemente, pese a la extrema superioridad numérica de los persas, la coalición de griegos, en la que destacaron Atenas y Esparta, logró imponerse frente al invasor. Las guerras médicas fueron las más destacadas de esta contienda porque en ellas fracasó la invasión de Grecia.

El Imperio aqueménida había alcanzado las costas de Asia Menor y se había apropiado de Bizancio para expandirse por el norte de la península balcánica. Un claro detonante de las guerras médicas fue la revuelta de Jonia, lo que supuso el primer gran enfrentamiento de los griegos contra los persas que amenazaban con invadirles. La primera guerra médica duró del 492 al 490 a.C.; Persia conquistó algunas islas del Egeo, pero al desembarcar en el continente sufrió una importante derrota en Maratón.

La segunda guerra médica (480-478 a.C.) fue decisiva y vino seguida por el contraataque griego, que se prolongaría por dos décadas más. Diez años después de la batalla de Maratón, el rey aqueménida Jerjes I decidió conquistar toda Grecia. Su victoria pírrica en las Termópilas le abrió paso por el continente, llegando a arrasar Atenas. Aun así, sus aspiraciones se vieron frustradas al perder frente a la alianza griega en las batallas de Salamina, Platea y Mícala, que marcaron un cambio de rumbo. Con la flota persa muy dañada, los griegos expulsaron a los invasores de las islas egeas, Jonia, Tracia y toda la costa occidental de Asia Menor.

Si el Imperio aqueménida hubiese sometido a los griegos bajo su yugo, eliminando cualquier resistencia, el mundo actual sería muy diferente a como lo conocemos. En primer lugar, Alejandro Magno no hubiese sido un célebre conquistador, mientras que los pueblos italianos prerromanos no hubiesen tomado a Grecia como modelo. De esa forma, no existiría la cultura clásica que dio origen a la civilización occidental en Europa. Persia se habría fortalecido y se podría haber ganado en la Antigüedad el papel que tuvo el Imperio romano.

La dinastía aqueménida quería poseer el imperio más grande del mundo conocido. Si durante más tiempo se mantuviese fuerte y con las extensiones que alcanzó, el imperio persa desde luego tendría muchos enemigos con quienes libraría continuas guerras que decidirían su desaparición o su evolución. En efecto, todos los grandes imperios de la Edad Antigua acabaron extinguiéndose por invasiones extranjeras que podían ir sumadas a crisis internas, en especial a nivel político-económico.

Cabe la posibilidad de que los aqueménidas no fuesen vencidos en la guerra sino que solo fuesen reemplazados como gobernantes por algunos de los que realmente controlaron Persia después de Alejandro Magno, como la dinastía sasánida. De haber sido así, Persia podría alcanzar una supremacía histórica al mismo nivel que Roma. Sin embargo, sería muy difícil que el mismo estado persa perdurase por mil años o más, como fue el caso real del Imperio bizantino, de forma que nuevas dinastías se pondrían al frente de la gran Persia. Si el imperio consiguiera sobrevivir y prosperar con el tiempo, se produciría un aumento demográfico, podrían ocurrir diferentes problemas y muy probablemente el imperio se dividiría al final.

La prosperidad de Persia significaría que su influencia quedaría marcada en la historia y bien habría sido el gran motor de desarrollo de, al menos, el mundo oriental. El islam no tendría obstáculo en aparecer predicado por Mahoma aunque fuese en el seno de una Arabia dominada por los persas. Si éstos aceptaran el islam como oficial, ya fuese desde un imperio vigente o extinto, Persia sería también el punto de partida de la religión musulmana hacia el resto del mundo; los persas o sus sucesores podrían llegar a propagar el islam en América mediante una empresa colonial similar a la de Europa.

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