La derrota cosechada ayer en su partido de octavos de Champions deja muy difícil la clasificación del equipo andaluz pero no imposible, el 2-3 con el que terminó el encuentro deja un atisbo de esperanza a los de Lopetegui.
Haaland brilló y firmó un doblete en su visita al Pizjuan
El Sevilla se adelantó muy pronto en el marcador, parecía que la victoria frente a los alemanes estaba encarrilada pero sólo fue un espejismo. Los alemanes muy superiores, capitaneados por un espectacular Erling Haaland, avisaron muy pronto de que venían a llevarse el partido. Tienen fama de equipo irregular pero esta vez no defraudaron, el centro del campo alemán impedía la salida del balón de un Sevilla que no veía como avanzar, con pérdidas de balón constantes e incapaces de parar a sus jóvenes delanteros. Tanto Dahoud como Haaland vovieron loca a la defensa hispalense, dos tantos del noruego y uno del sirio nacionalizado alemán pusieron el 1-3 con el que se llegó al descanso.
En el segundo tiempo consciente Lopetegui de lo que podía venir si se lanzaban al ataque puso paciencia. Reforzó el centro del campo y relevó a sus delanteros, no inquietaban al Borussia pero tampoco encajaban más goles. Con la salida de Óscar y los balones parados llegó la oportunidad, la primera la estrelló en el palo pero en la segunda dio la oportunidad a De Jong de rematar en el área y marcar el gol que deja paso a una posible remontada en Alemania.
El Sevilla lo intentó hasta el final peleó y luchó con todo pero no logró el empate. El Dormunt esperó paciente conscientes de que la eliminatoria está muy a su favor, el pase de los andaluces está muy complicado pero no es imposible, en Champions siempre se esperan sorpresas, partidazos y milagros.
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