MUERE LA PENSADORA FEMINISTA EGIPCIA NAWAL AL SAADAWI

Encarcelada, amenazada de muerte y obligada al exilio, Al Saadawi se convirtió en la voz más prominente del feminismo en el mundo árabe al defender, entre otras cuestiones, los derechos políticos y sexuales de las mujeres egipcias.

Nawal al Saadawi en su casa de El Cairo (Egipto) en 2015. (Getty)

Nawal al Saadawi, la pensadora feminista y socialista más destacada del siglo XX en Egipto, falleció ayer a los 89 años, dejando tras de si una prolífica carrera como escritora y habiéndose convertido en un símbolo de lucha por los derechos de la mujer. Según la prensa egipcia, Nawal ha fallecido a causa de una enfermedad, de la que no se dan muchos detalles, en un hospital del país donde acudía a menudo a ofrecer conferencias y charlas.

Nawal nació en 1931 en la localidad de Kafr Tahla, donde su pensamiento crítico y sus primeros textos feministas comenzaron a florecer al fijarse en la discriminación entre alumnos y alumnas de su colegio. Habiéndose graduado en Medicina en 1955, Nawal trabajó como médico en su pueblo y fue testigo del sufrimiento de las niñas por la práctica de la mutilación genital. Desde entonces, Al Saadawi basó su vida en la denuncia de la desigualdad y los abusos contra las mujeres y la lucha por la defensa de los derechos políticos y sexuales de las egipcias.

Cuando se especializó en psiquiatría, Al Saadawi se convirtió en la directora general del departamento psiquiátrico del Ministerio de Salud de Egipto. Fue en 1972 cuando publicó su primer libro, La mujer y el sexo, que desde entonces se ha convertido en la guía para las feministas árabes y en una de sus obras más controvertidas. Esta obra fue censurada, ella fue despedida de su trabajo y la Asociación de Cultura Sanitaria, fundada por Nawal, fue clausurada.

Precisamente por luchar por sus ideales, Nawal sufrió la mutilación genital – lo cual marcó su vida y su obra – la cárcel y el exilio. En la década de los 80 – concretamente en 1981 – el gobierno de Anwar El Sadat la encarceló por criticar el régimen y el sistema capitalista y, en la década de los 90, las amenazas de muerte de los islamistas obligaron a la pensadora a exiliarse en Estados Unidos. Sin embargo, ninguno de estos sucesos le hizo abandonar la pluma ni dejar de defender lo que consideraba justo.

La pensadora feminista Nawal al Saadawi en una manifestación contra la cumbre Mediterránea de Barcelona. (El Periódico)

Estando en la cárcel, escribió la novela más destacada de su carrera, La caída del Imán, donde denuncia el uso de la religión, la política y la moral por parte de los hombres para controlar a las mujeres y que, a día de hoy, sigue prohibido en Egipto.

Tras su exilio en los 90, Nawal regresó a Egipto en 2005, cuando fue declarada inocente tras haber sido acusada de apostasía. Fue entonces cuando se presentó como candidata a la presidencia para acabar con el sistema de Hosni Mubarak. Más tarde, en 2011, participó en las protestas por la democracia cuando estalló la revolución de la Primavera Árabe, que derrocó al ex dictador.

Siendo una eterna aspirante al Premio Nobel de Literatura, Nawal siempre se mostró contraria al uso del hijab, ya que defendía que era un “símbolo político de opresión”, y a todas las religiones porque “todas someten a la mujer”. Igualmente, durante sus últimos años de vida, se mostraba públicamente sin maquillaje y sin teñir su pelo blanco tratando de reivindicar el papel de la mujer en su aspecto natural y criticando el sistema patriarcal y capitalista.

Sus vivencias se han recogido en setenta libros que se han traducido a cuarenta idiomas y que, todavía hoy, siguen estando censurados y perseguidos. También se han adaptado películas y obras de teatro en Francia, Reino Unido, Holanda, Australia, Italia, Noruega o Senegal sobre Nawal al Saadawi, una de las voces más prominentes del feminismo.

Cristina Pulido Collazos

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