LAS CALLES REPLETAS EN LA NUEVA NORMALIDAD SIN ESTADO DE ALARMA

Esta misma noche ha finalizado el toque de queda, impuesto por el estado de alarma desde octubre. Ayer muchos ciudadanos decidieron salir a festejar, el fin del toque de queda, a las calles.

En muchas regiones como  Madrid, Barcelona, Salamanca, Sevilla y Valencia  el toque de queda ha supuesto una euforia descontrolada para los habitantes, generando miles de aglomeraciones a pie de calle.

En Madrid, uno de los epicentros claves de esta “fiesta” han sido la Puerta del Sol, Chueca y Malasaña, dónde botellas, litronas y  latas  han sido los agentes detonantes del comportamiento incívico. Según los datos proporcionados por Almeida, actual alcalde de Madrid, ayer por la noche hubo más de 450 intervenciones por parte de la Policía Municipal de Madrid. Sus declaraciones en base a los hechos sucedidos rondan comentarios como “lamentables”, “incívicos”, además de añadir:   «la libertad no consiste en infringir las normas ni en hacer botellones».

En Barcelona, justo la madrugada del 8 a 9 de mayo el fin del estado de alarma  con uno de los días más caluroso. Se ha interpretado los festejos de ayer con “la verbena de San Juan aplazada”, protagonizada por cánticos, cláxones de coches y motos en plena calle Gracia, pero también en abucheos a los Mossos d’Esquadra que vigilaban la zona.

En Valencia, se dio la misma situación, dónde los jóvenes se juntaban alrededor del barrio histórico del Carmen para hacer botellón reencontrándose de nuevo con el ocio nocturno. En muchas ocasiones, los hoteleros han mencionado que los fines de semana, un grupo de amigos alquilaban una habitación, simplemente para tener una “fiesta clandestina”. Normalmente eran 4 jóvenes en los que se repartía la cuenta siendo muy económico para una única noche. Este es el caso de una trabajadora del Hotel Regente, «es habitual que los fines de semana aparezcan grupos de amigos que pagan una habitación para pasar la noche». Entre los cuatro han pagado «70 euros». Al salir del ascensor se escucha la música. En la rendija de la puerta culebrean luces de colores.

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