La cantante estrena por sorpresa el videoclip de uno de los temas más comentados de LUX, donde deporte, animales y estética urbana construyen una narrativa de lucha interior
Rosalía vuelve a situarse en el centro de la conversación musical con el lanzamiento del videoclip de La Perla, uno de los temas más destacados de su álbum LUX, publicado a comienzos de noviembre. El estreno, realizado sin previo aviso, ha reforzado la conexión de la artista con sus seguidores, que llevaban semanas reclamando una pieza audiovisual para una canción que ya se había consolidado como favorita dentro del disco.
Rosalia en el videoclip de “La perla”
El tema, que cuenta con la colaboración del grupo mexicano Yahritza y su Esencia, había despertado interés desde su lanzamiento por su intensidad emocional y su letra directa. Sin embargo, en el videoclip la presencia física del trío no aparece, ya que toda la narrativa visual recae sobre Rosalía, que se convierte en la única protagonista de una historia cargada de metáforas.
La dirección corre a cargo de Stillz, cineasta habitual en el universo visual de la artista y responsable de algunos de sus videoclips más reconocibles. En La Perla, ambos apuestan por una estética fragmentada, donde distintas escenas se suceden sin una narrativa lineal evidente, pero con un hilo conductor claro: la confrontación con una experiencia emocional dañina del pasado.
Uno de los elementos que más ha llamado la atención es la aparición de Rosalía practicando esgrima. Vestida completamente de blanco y empuñando un florete, la artista simboliza un enfrentamiento directo contra lo que la letra define como un “terrorista emocional”. La espada funciona como una extensión de la defensa personal, una herramienta para marcar límites y recuperar el control tras una relación conflictiva.
El deporte vuelve a aparecer en otras secuencias del videoclip. Rosalía se muestra equipada para jugar al hockey sobre hielo, aunque sin llegar a competir, y también conduciendo un coche deportivo a gran velocidad. Estas imágenes refuerzan la idea de disciplina, tensión y dominio, conceptos que dialogan con el mensaje de la canción y con el proceso de superación personal que parece narrarse a lo largo del clip.
Otro símbolo recurrente es la presencia de dos perros, uno blanco y otro negro, que acompañan a la artista en varias escenas. Esta dualidad ha sido interpretada como una representación de fuerzas opuestas: luz y oscuridad, calma y conflicto, razón e impulso. En lugar de mostrarse amenazantes, los animales caminan junto a Rosalía, sugiriendo control y equilibrio sobre esas contradicciones
Desde el punto de vista estético, el videoclip combina escenarios urbanos con planos minimalistas y una fuerte carga visual. Una de las imágenes más comentadas es la de Rosalía caminando por las calles de Los Ángeles con un estilismo provocador que incluye un detalle simbólico en la zona de la cintura, interpretado por muchos como una referencia al autocontrol y al distanciamiento emocional.
La Perla se convierte así en el segundo videoclip del universo visual de LUX, tras el lanzamiento de Berghain. Con esta nueva pieza, Rosalía no solo amplía el imaginario de su último trabajo, sino que reafirma su capacidad para transformar experiencias personales en relatos visuales abiertos a múltiples interpretaciones, consolidando su identidad como una artista que entiende la música como un proyecto artístico integral.