LOS BUYOUTS VARIAN EL PANORAMA DE LA NBA

Hubo un tiempo en el que las leyes de la Liga impedían el monopolio de estrellas y por eso se frustró el fichaje de Chris Paul por los Lakers en 2011 que hubiera llevado a Pau Gasol junto a Lamar Odom a Nueva Orleans. Entonces fue David Stern el que impidió esa operación.

Pero en esta ocasión, los ‘buyouts’, la compra de contratos por parte del jugador para acabar una relación, se han encargado de variar el panorama en la NBA y preparar una final que en EEUU ya catalogan como la del siglo.

Y es que tal y como se han puesto las cosas, un Nets-Lakers con el anillo en juego puede estar entre los cinco mejores acontecimientos deportivos de todos los tiempos. Habría que remontarse a las finales de los 80 entre Lakers y Celtics para encontrar más talento por metro cuadrado.

Y los primeros que piensan en esa final son los dos equipos, cuyos movimientos han ido pensados en tratar de neutralizar a su oponente. Los Nets ficharon a Blake Griffin primero y LaMarcus Aldridge después para contrarrestar lo mejor posible la presencia del imparable Anthony Davis. Ninguno de los dos le va a parar, pero tanto Griffin como Aldridge ofrecen muchas opciones estratégicas a Steve Nash para minimizar el impacto de ‘La Ceja’. Y su presencia hará pensar mucho a AD, tanto en ataque como en defensa.

Habrá que ver que se inventa Vogel cuando tenga que contener una línea exterior formada por Irving-Harden-Durant y en la zona haya jugadores rivales capaces de producir sus propios tiros.

Es posible que ahora, mientras los Nets viajan en primera clase, los Lakers lo hagan en turista y sus dinámicas sean diferentes. Pero todo cambiará cuando James y Davis regresen, cuando estemos en Playoffs y cuando todos los caminos nos lleven a una de las mejores finales de la NBA de todos los tiempos.

Laura Carbonell Cánovas

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