Mbappé fulmina al Athletic con dos golazos en una victoria clave que devuelve al Madrid a la pelea por el liderato
El Real Madrid visitó este miércoles al Athletic Club en San Mamés en la jornada 19 de LaLiga y se llevó una victoria contundente por 0-3 que demuestra su solidez ofensiva. Desde el primer minuto los blancos impusieron su ritmo, dominaron la posesión y buscaron constantemente portería rival.
Kylian Mbappé fue la figura del partido. Abrió el marcador al minuto 7 con una definición en solitario tras superar defensores y definir con clase contra el portero rival. Un gol digno de crack mundial, en el que dejó mudo a Bilbao y a los propios comentaristas. La presión blanca surtió efecto pronto y el Madrid empiezó a controlar espacios y movimientos en terreno contrario.
Poco antes del descanso, el centrocampista francés Eduardo Camavinga amplió la ventaja con un remate de cabeza tras una jugada colectiva llena de acierto, compuesta por varios pases precisos y participación ofensiva que comenzó en la medular. Ese segundo gol terminó de desactivar al Athletic, que no logró dominar el encuentro ni generar peligro real.
En la segunda mitad, con el marcador favorable, el Real Madrid se mostró práctico y eficiente. Mbappé volvió a aparecer al minuto 59 para marcar el tercero con un disparo potente desde la frontal, sellando la goleada. El portero blanco, Thibaut Courtois, mantuvo la portería a cero gracias a varias intervenciones oportunas, frenando con solvencia las tímidas respuestas ofensivas del Athletic.
Ese triunfo es especialmente importante porque rompe la mala racha del Real Madrid en Liga y lo sitúa de nuevo cerca del liderato tras la victoria del Barcelona el otro día también. Además, el partido demostró que cuando el equipo blanco juega con orden, intensidad y contundencia ofensiva puede dominar en cualquier estadio, incluso en San Mamés.
Para el Athletic Club, la derrota evidencia dificultades para generar juego ofensivo consistente y para reaccionar ante la efectividad rival. Las aperturas que había conseguido durante el encuentro no se materializaron en ocasiones claras, y el equipo mostró debilidades cuando tuvo que defender espacios altos.
En conjunto, el 0-3 final habla de un partido claro, dominado de principio a fin por el Real Madrid, que demostró superioridad táctica, control del balón, eficacia ofensiva y seguridad defensiva. Mbappé nuevamente fue decisivo, Camavinga aportó con inteligencia y Courtois sostuvo el orden en la portería: una combinación que bastó para llevarse la victoria lejos de casa.